Abadía de San Roger y Élan

Abadía de San Roger y Élan

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En el siglo XII, el conde Withier de Rethel quiso fundar una abadía en sus tierras. Recurrió a la abadía de Loroy (en el departamento del Cher): doce monjes dirigidos por el abad Roger, monje cisterciense de origen inglés, llegaron a la inmensa finca legada por el conde. Roger eligió un valle aislado rodeado de numerosos manantiales y, en 1148 o 1154, fundó la nueva abadía, a la que dio el nombre de Esland. Esta gran fuente de agua fue un factor clave en la elección de los monjes. Los cistercienses (familia monástica fundada por San Bernardo de Clervaux) eran expertos en la gestión del agua. Excavaron canales y construyeron diques aprovechando la pendiente natural del terreno, creando cascadas que hacían girar los molinos de grano y accionaban los martillos de las fraguas: ¡un regalo del cielo para la economía local! Desgraciadamente, la abadía no sobrevivió a la Revolución ni a las transformaciones industriales del siglo XIX.